Sensibilidad al Gluten sin Ser Celíaco: ¿Existe Realmente?
Muchas personas dicen sentirse hinchadas, fatigadas o con alguna molestia digestiva después de consumir pan, pastas u otros productos con trigo. Sin embargo, al hacerse pruebas para enfermedad celíaca o alergia al trigo, los resultados son normales. ¿Qué puede ser entonces? Esta condición, conocida como sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC), ha sido un debate en la comunidad científica y confusión entre los pacientes. En este blog, vemos qué se sabe hasta ahora, cómo se diferencia de otras patologías, qué dice la evidencia y por qué es clave no caer en soluciones simplistas.
¿Qué es la sensibilidad al gluten no celíaca?
La sensibilidad al gluten no celíaca se trata de una condición en la que una persona presenta síntomas parecidos a la enfermedad celíaca (como dolor abdominal, hinchazón, fatiga o dolores de cabeza) después de consumir gluten, pero sin tener los marcadores del diagnóstico de celiaquía ni alergia al trigo. Osea, no hay un daño intestinal comprobado, pero sí síntomas reales que mejoran cuando se elimina el gluten de la dieta y reaparecen cuando se reintroduce (1).
A diferencia de la celiaquía, no se detectan reacción del sistema inmune ni daño en el intestino. Esto hace que su diagnóstico sea por sintomatología y según una dieta de exclusión y que aún no exista una prueba que pueda confirmarlo universalmente y sea aceptada.
¿Es el gluten el verdadero culpable?
Aquí es donde empieza la discusión. Se ha sugerido que, en personas sin celiaquía ni alergia, los síntomas podrían no estar causados por el gluten en sí, sino por otros componentes que están presentes en el trigo:
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FODMAPs (oligosacáridos fermentables): estos carbohidratos mal absorbidos pueden causar síntomas digestivos similares, especialmente en personas con síndrome de intestino irritable (SII) (2).
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Amilasas-tripsinas inhibidores (ATI): proteínas que están en el trigo que pueden activar respuestas inmunes innata, ósea la primera defensa del cuerpo (3).
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Otros factores psicológicos o no dietarios, como el efecto nocebo (sentir síntomas por creer que algo es dañino) (4).
Por eso, hay expertos que recomiendan primero probar una dieta baja en FODMAPs antes de asumir que el gluten es el problema.
Mitos comunes sobre la sensibilidad al gluten
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“El gluten es malo para todos”: Falso. El gluten solo es un problema para las personas con enfermedades como la celiaquía, alergia al trigo o SGNC. Eliminarlo sin la necesidad de hacerlo puede generar déficits nutricionales y aumentar la ansiedad alimentaria (5).
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“Si tengo síntomas digestivos, si o si soy sensible al gluten”: No necesariamente. Muchas personas con síndrome de intestino irritable presentan síntomas parecidos, y la causa suele ser multifactorial.
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“Una dieta sin gluten es más saludable”: No por sí sola. Muchos productos sin gluten son ultra procesados y con bajo aporte de fibra y micronutrientes, lo que puede ser contraproducente si lo que se busca es mejorar la salud.
Diagnóstico: ¿cómo saber si tengo sensibilidad?
No existe un test sanguíneo para detectar SGNC. El diagnóstico se realiza por la exclusión: se tiene que descartar celiaquía y alergia al trigo mediante estudios específicos, y luego hay que evaluar si los síntomas mejoran cuando se retira el gluten por lo menos de 4 a 6 semanas y después se vuelve a introducir para ver si hay síntomas, idealmente haciéndolo con supervisión profesional (6).
Por esto, es fundamental que la eliminación del gluten no se haga sin una evaluación previa, ya que puede hacer más difícil tener un diagnóstico preciso en el futuro.
¿Qué hacer si sospecho sensibilidad al gluten?
Antes de hacer cambios:
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Evalúa con un profesional si tus síntomas pueden ser por otra causa, como SII, ansiedad o mala relación con la comida.
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Realiza las pruebas para descartar enfermedad celíaca y alergia al trigo.
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Si luego decides probar una dieta sin gluten, hazlo de una forma ordenada y estando acompañado, asegurando tener una alimentación equilibrada.
Diferencias entre celiaquía, SGNC y alergia al trigo
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Enfermedad celíaca: Se caracteriza por la presencia de anticuerpos específicos en la sangre, daño en ls capas del intestino (observado por una biopsia), y síntomas digestivos y extraintestinales. Su diagnóstico es clínico y se confirma por exámenes de sangre y biopsia. El tratamiento tiene que tener una dieta estricta sin gluten de por vida.
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Sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC): No se detectan anticuerpos y tampoco daño intestinal, pero la persona si tiene síntomas digestivos y, a veces, extraintestinales después de consumir gluten, los cuales desaparecen cuando se retira y reaparecen cuando se reintroduce. El diagnóstico se hace según los síntomas al sacar el gluten, y el tratamiento puede implicar una dieta ajustada sin gluten, aunque no necesariamente tan estricta como en la celiaquía.
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Alergia al trigo: Se trata de una reacción inmunológica mediada por IgE (sistema inmune). Puede causar síntomas respiratorios, digestivos o cutáneos, generalmente de aparición rápida. Se diagnostica con pruebas de alergia específica. El tratamiento consiste en evitar el trigo, pero no necesariamente todos los alimentos con gluten.
Mynu: una herramienta para entender tu cuerpo
En Mynu entendemos que cada cuerpo tiene una respuesta única a los alimentos. Nuestro sistema analiza tu genética, con marcadores de riesgo genético, y tus hábitos para ayudarte a encontrar un patrón alimentario que se adapte a tu realidad. Si tienes predisposición a enfermedades digestivas o intolerancias, lo identificamos y te guiamos con recomendaciones que respeten tu estilo de vida. Con nuestra IA Numy, incluso puedes resolver dudas sobre ingredientes, productos o síntomas, sin caer en dietas de moda o suponer cosas erróneas.
Conclusión
La sensibilidad al gluten no celíaca existe, pero el diagnóstico y el tratamiento necesitan criterio, evidencia y acompañamiento. No se trata de satanizar un nutriente ni de seguir dietas que sean restrictivas sin sentido, sino de entender cómo reacciona tu cuerpo, qué factores están en juego y qué decisiones te hacen sentir mejor, sin poner en riesgo tu salud. Escúchate, edúcate y, si lo necesitas, busca ayuda profesional o tecnológica como la que ofrece Mynu.
Bibliografía
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Catassi, C., Bai, J., Bonaz, B., Bouma, G., Calabrò, A., Carroccio, A., Castillejo, G., Ciacci, C., Cristofori, F., Dolinsek, J., Francavilla, R., Elli, L., Green, P., Holtmeier, W., Koehler, P., Koletzko, S., Meinhold, C., Sanders, D., Schumann, M., . . . Fasano, A. (2013). Non-Celiac Gluten Sensitivity: The New Frontier of Gluten Related Disorders. Nutrients, 5(10), 3839-3853. https://doi.org/10.3390/nu5103839
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Skodje, G. I., Sarna, V. K., Minelle, I. H., Rolfsen, K. L., Muir, J. G., Gibson, P. R., Veierød, M. B., Henriksen, C., & Lundin, K. E. (2017). Fructan, Rather Than Gluten, Induces Symptoms in Patients With Self-Reported Non-Celiac Gluten Sensitivity. Gastroenterology, 154(3), 529-539.e2. https://doi.org/10.1053/j.gastro.2017.10.040
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Biesiekierski, J. R., Peters, S. L., Newnham, E. D., Rosella, O., Muir, J. G., & Gibson, P. R. (2013). No Effects of Gluten in Patients With Self-Reported Non-Celiac Gluten Sensitivity After Dietary Reduction of Fermentable, Poorly Absorbed, Short-Chain Carbohydrates. Gastroenterology, 145(2), 320-328.e3. https://doi.org/10.1053/j.gastro.2013.04.051
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Elli, L., Tomba, C., Branchi, F., Roncoroni, L., Lombardo, V., Bardella, M., Ferretti, F., Conte, D., Valiante, F., Fini, L., Forti, E., Cannizzaro, R., Maiero, S., Londoni, C., Lauri, A., Fornaciari, G., Lenoci, N., Spagnuolo, R., Basilisco, G., . . . Buscarini, E. (2016). Evidence for the Presence of Non-Celiac Gluten Sensitivity in Patients with Functional Gastrointestinal Symptoms: Results from a Multicenter Randomized Double-Blind Placebo-Controlled Gluten Challenge. Nutrients, 8(2), 84. https://doi.org/10.3390/nu8020084
Intolerancia a la Fructosa: De dónde Viene esta Complicación
La intolerancia a la fructosa es un problema que afecta la capacidad del cuerpo para metabolizar este azúcar, presente naturalmente en alimentos como frutas, miel, algunos vegetales y añadida en grandes cantidades a productos procesados. Esta condición puede tener distintos niveles de intensidad, desde malabsorción hasta intolerancia hereditaria. En este blog, veremos causas, síntomas, implicaciones genéticas y estrategias prácticas para manejarla de manera efectiva.
¿Qué es la Intolerancia a la Fructosa?
Existen dos principales formas de intolerancia a la fructosa: primero, la malabsorción de fructosa, esta ocurre cuando el intestino delgado no absorbe correctamente la fructosa y esta se acumula y fermenta en el intestino causando síntomas gastrointestinales. Por otro lado, la intolerancia hereditaria a la fructosa (IHF), es una condición genética causada por mutaciones en el gen ALDOB, responsable de la enzima aldolasa B, esencial para el metabolismo hepático de la fructosa, lo que no permite un correcto procesamiento de esta en el hígado, causando, daño hepático y renal si no se trata adecuadamente (1,2).
Síntomas y Diagnóstico
Los síntomas de la intolerancia a la fructosa incluyen hinchazón, diarrea, gases y dolor abdominal, los cuales empeoran cuando se consumen alimentos con altas concentraciones de fructosa. En casos severos como la IHF, pueden darse hipoglicemia y daño orgánico. El diagnóstico puede requerir pruebas de hidrógeno en el aliento para malabsorción o análisis genéticos en el caso de sospecha de IHF (3).
Genética y su Relación con la Intolerancia
La intolerancia hereditaria a la fructosa es causada por mutaciones en el gen ALDOB, que interfiere con la capacidad del hígado para procesar fructosa. Esta condición necesita una restricción estricta de alimentos ricos en fructosa, además de sorbitol y sacarosa. Los estudios genéticos pueden identificar quieén tiene una gran predisposición genética y prevenir complicaciones graves, especialmente en familias con antecedentes de esta condición (4).
Estrategias Nutricionales 
- Identificar los Alimentos Problemáticos:
Es fundamental evitar alimentos ricos en fructosa como jugos, miel, y frutas como manzanas, peras y sandías. También es importante revisar las etiquetas de los productos procesados para evitar jarabe de maíz alto en fructosa.
- Aumentar la Consistencia en las Comidas:
Consumir comidas equilibradas y regulares puede ayudar a reducir los síntomas. Es útil combinar alimentos con fructosa con otros ricos en proteínas y grasas saludables para ralentizar la absorción de este azúcar en sangre.
- Consultar con un Especialista en Nutrición:
Un nutricionista puede ayudar a desarrollar un plan de dieta personalizado que minimice los síntomas mientras garantiza una ingesta adecuada de nutrientes esenciales. Con Mynu podrás mejorar tu salud y sintomatología gastrointestinal.
- Alternativas Seguras:
Las frutas bajas en fructosa, como los frutos rojos o el plátano, suelen ser mejor toleradas.
- Incorpora Suplementos de Enzimas:
Enzimas como la enzima Xilosa Isomerasa pueden ayudar a descomponer la fructosa en el intestino. Acude a un profesional en caso de creer necesitarlas.
Implicaciones de la Microbiota Intestinal
La microbiota intestinal juega un papel importante en la digestión y fermentación de la fructosa no absorbida, lo que genera gases y ácidos que causan los síntomas gastrointestinales, en caso de encontrarse desequilibrada. A su vez, la malabsorción de la fructosa puede alterar el equilibrio de la microbiota, lo que podría empeorar la inflamación y la sensibilidad intestinal (5).
¿Cómo Mynu Puede Ayudarte?
Mynu ofrece una solución personalizada basada en tus necesidades genéticas y alimenticias. A través de herramientas como Numy, nuestra inteligencia artificial, puedes recibir recomendaciones prácticas para evitar alimentos ricos en fructosa y mantener una dieta balanceada. Mynu no solo se enfoca en evitar alimentos problemáticos, sino también en optimizar tu ingesta nutricional para tener una salud integral.
Conclusión
La intolerancia a la fructosa puede ser un desafío, pero con un manejo adecuado y estrategias personalizadas, es posible vivir sin complicaciones. Comprender la genética, trabajar con profesionales de la salud y usar herramientas como Mynu puede marcar una gran diferencia en tu bienestar. Siempre tienes que tener cuidado y asesorarte con un profesional antes de realizar cambios significativos en tu dieta.
Referencias
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Garbowski, L., Walasek, M., Firszt, R., Chilińska-Kopko, E., Błażejewska-Gała, P., Popielnicki, D., & Dzięcioł-Anikiej, Z. (2024). A Case Study of a Rare Disease (Fructosemia) Diagnosed in a Patient with Abdominal Pain. Journal Of Clinical Medicine, 13(12), 3394. https://doi.org/10.3390/jcm13123394
- Singh, S. K., & Sarma, M. S. (2022). Hereditary fructose intolerance: A comprehensive review. World Journal Of Clinical Pediatrics, 11(4), 321-329. https://doi.org/10.5409/wjcp.v11.i4.321
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Buziau, A. M., Schalkwijk, C. G., Stehouwer, C. D., Tolan, D. R., & Brouwers, M. C. (2019). Recent advances in the pathogenesis of hereditary fructose intolerance: implications for its treatment and the understanding of fructose-induced non-alcoholic fatty liver disease. Cellular And Molecular Life Sciences, 77(9), 1709-1719. https://doi.org/10.1007/s00018-019-03348-2
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Gaughan, S., Ayres, L., & Baker, P. R., II. (2021b, febrero 18). Hereditary fructose intolerance. GeneReviews® - NCBI Bookshelf. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK333439/
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Fang, X., Qi, L., Chen, H., Gao, P., Zhang, Q., Leng, R., Fan, Y., Li, B., Pan, H., & Ye, D. (2022). The Interaction Between Dietary Fructose and Gut Microbiota in Hyperuricemia and Gout. Frontiers In Nutrition, 9. https://doi.org/10.3389/fnut.2022.890730